Qué es Gratitud
Gratitud es el sentimiento de valoración y estima de un bien recibido, espiritual o material, el cual se expresa en el deseo voluntario de correspondencia a través de las palabras o a través de un gesto. Por ser un sentimiento, la gratitud no es una obligación.
La palabra gratitud proviene del latín gratitudo, término que a su vez se forma de la raíz gratus, que significa 'agradable' y el sufijo tudo que expresa cualidad.
El sentimiento de gratitud no prescribe cuando la persona corresponde, ya que esta percibe el bien recibido como in cuantificable, eterno o invaluable. Por ejemplo: "Siempre sentiré gratitud por la educación que me dieron mis padres".
La gratitud es estimada como un valor social, ya que en ella se ponen de manifiesto otros valores afines como el reconocimiento del otro, la reciprocidad de dones, la fidelidad, la lealtad y la amistad y, todo eso a su vez, puede llevar a construir el amor en su sentido más amplio.
En este sentido, la gratitud es sumamente importante para las relaciones humanas. Supone, de primera mano, que ambas partes se turnen en dar y recibir con el objetivo de alcanzar una sociedad cooperativa y solidaria entre los individuos que la conforman.
Los sinónimos y palabras afines de gratitud son agradecimiento, reconocimiento, correspondencia, devolución, entre otros. Lo contrario de gratitud es la ingratitud, el desagradecimiento o desconocimiento.
El 12 de octubre celebramos la festividad de
Nuestra Señora del Pilar.
Esta advocación mariana proviene de la aparición más antigua de la Santísima Virgen María.
La tradición cuenta que alrededor del año 40, la Virgen se le apareció en “carne mortal” al apóstol Santiago el Mayor, a orillas del río Ebro, cuando ella aún vivía en Éfeso. El apóstol, siguiendo el mandato de Jesús de ir por todo el mundo a predicar el Evangelio, había llegado hasta España, pero se encontraba desanimado por los problemas para evangelizar aquella región. Animado por esta aparición, y por mandato de la Virgen, Santiago junto a los siete primeros convertidos de aquel lugar edificaron una primitiva capilla de adobe en la vera del río Ebro. En aquella capilla colocaron la columna de jaspe que la Virgen les había dejado como testimonio de su visita, esta columna es conocida popularmente como «el Pilar», y aún hoy es venerada en aquel lugar.
Este testimonio está plasmado en un manuscrito de 1297, época en que comenzó la devoción a esta advocación con las primeras peregrinaciones.
Con el paso del tiempo, la gente de Zaragoza fue mejorando la primitiva capilla, hasta llegar a construir una inmensa y preciosa Basílica.























