Jueves
Santo: este día se conmemoran varios hechos de gran importancia,
como la Última cena que Jesús compartió con sus discípulos en la que instituyó
la Eucaristía: el pan y el vino como símbolo del cuerpo y la sangre de Jesús.
Ese día, tradicionalmente también se recuerda el lavatorio de pies, que
actualmente realizan los sacerdotes del mundo.
ACTIVIDAD:
Viernes
Santo: Se conmemora la crucifixión y muerte de Jesús. Se
celebra el Vía Crucis, en el que se recorren las 14 estaciones que representan
el camino de Jesús al Calvario.
¿Qué es el Vía Crucis y por qué lo hacemos en Semana Santa?
En este
video se explica de manera sencilla para niños el significado del
Vía Crucis y cada una de sus 14 estaciones
La Semana Santa recrea los últimos días de Cristo en la
Tierra, siendo la Pasión, la Muerte y la Resurrección los pilares principales
de estas fechas.
La Semana Santa dura una semana completa y comienza el
Domingo de Ramos, que es el día en el que las personas acuden a la iglesia para
escuchar la misa y recordar así los últimos días de Jesús.
Los días más importantes de la Semana Santa son:
El Domingo de Ramos: Es el día que comienza el periodo de
Semana Santa, este día se rememora la llegada de Jesús a Jerusalén. A su
llegada, la gente recibió con gran alegría la llegada del Mesías y para
demostrar su emoción, agitaban palmeras como símbolo de su emoción.
Durante el lunes, martes y miércoles Santo, se celebran
muchas procesiones para recordar cómo fueron esos días de Jesús y la traición
de su amigo Judas, que por tan solo 30 denarios (la moneda de aquel pueblo en
aquella época), vendió a su amigo ante las autoridades.
El Jueves Santo es uno de los días más importantes. Este
día, se rememora la última cena que Jesús celebró con todos sus apóstoles para
despedirse de ellos. Como gesto de amor, Jesús lavó los pies de cada uno de
ellos, incluso a Judas, aun sabiendo que lo iba a traicionar.
El Viernes Santo murió Jesús. Durante todo ese día, Jesús
tuvo que sufrir muchas penurias hasta que finalmente murió en la cruz. La
justicia de aquella época no era como la de ahora y no existió un juicio justo
para él.
El Sábado Santo está dedicado a María, la madre de Jesús. La
pobre mamá de Jesús vivió con él todo su sufrimiento durante el Vía Crucis y
por ello, el sábado Santo está dedicado a honrar la imagen de la madre
sufridora de Jesús.
El Domingo de Pascua o de Resurrección, es el último día de
celebraciones de la Semana Santa. Este día se celebra que Jesús resucitó y por
ello es un día de fiesta y felicidad. Este día también es conocido como Pascua,
esta palabra significa paso y en la Pascua se celebra que Jesús dio el paso de
la muerte a la vida eterna.
ACTIVIDAD:
Domingo de Ramos
Es el día que da inicio a la Semana Santa. Se llama así
porque se celebra la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén, un pueblo lejano
donde las personas le dieron la bienvenida agitando palmeras como signo de
saludo y homenaje al que consideraban como “el hijo de Dios” o “el Mesías”. Por
eso, a los niños se les debe explicar que ese día se va a la Iglesia a escuchar
la misa tradicional llevando ramos y plantas vivas.
ACTIVIDAD:
PROYECTO ALUMNADO DE 5 AÑOS
El Cristo Redentor, monumento simbólico de Río de Janeiro
y del propio Brasil, extiende sus brazos desde la cima del monte Corcovado.
Abraza el inmenso espacio del mar que tiene delante, pero parece extenderse
para tocar todos los rincones del mundo y del cielo.
¿Qué representa el Cristo Redentor en el imaginario
religioso de Brasil?
El Cristo Redentor es una obra cuya significación se relaciona
con el imaginario religioso de Brasil. Para este país, fuertemente influenciado
por el catolicismo, Cristo se representa como símbolo de redención, símbolo de
perdón y símbolo de protección.
Símbolo
de la fe cristiana
La colosal estatua de Cristo fue inaugurada el 12 de
octubre de 1931, pero la idea de la misma se había originado antes, cuando, a
mediados del siglo XIX, el sacerdote católico Pedro María Bos solicitó a la
princesa Isabel la construcción de un gran monumento religioso. En 1889 Brasil
se convirtió en una república con la implantación de la división entre Iglesia
y Estado y la propuesta parecía destinada a caer en el olvido debido a los
cambiantes acontecimientos históricos.
En 1921, poco después de la Primera Guerra Mundial, para
no perder las raíces cristianas de la nación y oponerse al ateísmo que parecía
ganar terreno, impulsado por las influencias económicas y el socialismo
europeo, la arquidiócesis de Río de Janeiro, capital de Brasil en aquella época,
volvió a proponer el proyecto, también a partir de una petición de 20 mil
mujeres brasileñas. Se organizó la llamada "Semana del Monumento"
para recaudar los fondos necesarios, que procedían principalmente de los
católicos brasileños.
En
la cima del Corcovado
La cumbre del Corcovado, de 710 m de altura, se encuentra
en el Parque Nacional de Tijuca. Desde aquí se puede admirar el inmenso
panorama de la ciudad de Río: el Pan de Azúcar, el lago Rodrigo de Freitas, las
playas de Copacabana e Ipanema, el estadio de Maracanã y las favelas. Hay
varias estatuas colosales en el mundo que han impreso su figura en el panorama,
pero el Cristo de Río es quizá el que parece formar más que ningún otro un todo
con su entorno, parte integrante de un símbolo espiritual que parece surgir de
la roca para respirar con el mundo.
Una
de las siete maravillas modernas
Inicialmente, la idea era la de un Cristo del tipo
Salvator Mundi, con el globo terráqueo en una mano y la cruz al lado, pero
luego prevaleció la idea que vemos hoy, un símbolo inconfundible de Brasil y,
según la empresa suiza New Open World Corporation, una de las siete maravillas
modernas del mundo.
La figura de Cristo, de pie, abre los brazos, dibujando
la inconfundible silueta de la cruz. La figura emerge de la escarpada montaña y
el pedestal como una enorme columna estriada. El rostro, obra del rumano
Gheorghe Leonida, y las manos conservan toda la suavidad de la escultura, a
pesar de su considerable tamaño. La estatua, incluido el pedestal, mide 38 m;
de los pies a la cabeza, 30 m; la cabeza tiene 3,75 m de altura y las manos,
3,20 m. Pesa 1.100 toneladas.
El ingeniero brasileño Heitor da Silva Costa, encargado
de la obra, imaginó al Redentor, colocado a tanta altura, emergiendo primero de
la oscuridad de la noche, saludado por el lucero del alba e iluminado por la
puesta de sol que formaría un halo de luz alrededor de su cabeza.
Conclusión
La historia del Cristo Redentor es un testimonio del
ingenio humano, la fe y la colaboración internacional. Desde su concepción
hasta su construcción y su mantenimiento continuo, la estatua ha sido una
fuente de inspiración y orgullo para Brasil y el mundo entero. Con los brazos
abiertos, el Cristo Redentor sigue siendo un símbolo de paz y acogida,
recordándonos la importancia de la unidad y la esperanza en un mundo cada vez
más interconectado.
Esposo de la Virgen María y padre adoptivo de Jesús, carpintero de la tribu de David. Se conoce parte de su vida a través de los evangelios, en las narraciones del matrimonio y embarazo de María, el camino a Belén, el nacimiento de Jesús, la huida a Egipto y la vida en Nazaret durante la infancia de Jesús.
Fue ejemplo de vida para San Francisco de Asís y la orden franciscana por su vida humilde y sencilla.
Se le representa con el Niño Jesús, junto a él o en los brazos, y con una vara de azucena en la mano como símbolo de pureza.
A continuación un resumen para niños de la vida del santo del silencio: el patriarca S.José, padre adoptivo de Nuestro Señor Jesucristo. Si el Salvador tenía que ser verdadero hombre...¡Qué clase de hombre tuvo que ser S.José para que le sirviera a Jesús como modelo del que aprender la humanidad!"
ACTIVIDAD:
Dibujamos la figura de San José
El 19 de marzo se celebra en España el Día del Padre, una fiesta muy especial para todos los padres que tienen hijos.
Este día tan especial es un buen momento para que losniñoshomenajeen a sus papás y para que los padres disfruten de las muestras de cariño de sus hijos.
El día del padre es una ocasión perfecta para fortalecer la relación entre padres e hijos y hacer algo especial, único, diferente. No hay que olvidar que las celebraciones son siempre un motivo de alegría para las familias, sobre todo para los más pequeños.
Este día nos recuerda la importancia de la figura paterna a lo largo de la historia de la humanidad. Tradicionalmente su imagen estaba más relacionada con la manutención de la familia, la seguridad, la imposición de la disciplina, que con las emociones. Hoy, sin embargo, reconocemos el papel del padre en el campo de la educación infantil y en el desarrollo afectivo y emocional de los bebés y niños.
Si contemplamos la tradición de la cuaresma desde el
punto de vista gastronómico, esta nos dirige a un periodo de tiempo en que la
cuaresma adquiere un carácter restrictivo, de ayuno. En el
que hay que abstenerse de comer carne desde cuarenta días antes de la Pascua
cristiana, justo después de los excesos cometidos en el Carnaval.
Ya que durante siglos ha estado prohibida una dieta en la
que se incluyera la carne. El pescado y en especial los salazones de pescado y
los potajes de legumbres y verduras adquirían el mayor protagonismo, ya que
estos aportaban la suficiente energía sin recurrir a las proteínas cárnicas.
Entre los pescados solía haber congrio, abadejo,
arenques, y el rey, el bacalao. Este se convirtió en símbolo por excelencia de
los periodos de cuaresma. Solo tenemos que fijarnos en la representación de
Doña Cuaresma, una vieja con siete pies (que representan a las siete semanas de
penitencia) y que lleva en una mano una cesta con diferentes verduras y
hortalizas y en la otra una pieza de bacalao.
La Vieja de la Cuaresma, la Cuaresmera, o la Patarrona, es un calendario popular que solía colgarse en los escaparates de los ultramarinos para anunciar la venta de bacalao en salazón durante la Cuaresma. Esta peculiar figura se representa como una anciana con siete piernas, que simbolizan las siete semanas del período cuaresmal. Cada domingo, se recortaba una de sus piernas hasta llegar al Domingo de Resurrección, cuando la carne volvía a la mesa con un banquete de celebración.
El bacalao y las verduras eran los principales alimentos de este período religioso, y por ello, la Vieja de Cuaresma, siempre se ha representado sosteniendo estos productos. Su presencia no solo era habitual en los comercios, sino también en los hogares, donde ayudaba a marcar el paso del tiempo hasta la llegada de la Pascua.
La Cuaresma, como período de ayuno y abstinencia de carne previa a la Pascua, está documentada desde el siglo XIII en la literatura francesa, y en Castilla, desde el siglo XIV, en la obra del Arcipreste de Hita, «El Libro del Buen Amor».
En Castilla, donde el acceso al pescado fresco era complicado, el bacalao en salazón se convirtió en el gran protagonista de la cocina cuaresmal. Su versatilidad en la preparación y su conservación prolongada lo convirtieron en un alimento imprescindible para la población, manteniéndose hasta hoy en muchos platos tradicionales.
Este tiempo se llama así porque dura cuarenta días. En la Biblia, el 40 es un número simbólico. Como ejemplos, tenemos los 40 días que duró el diluvio, o los 40 años que pasó el pueblo judío atravesando el desierto hacia la tierra prometida. O bien, los 40 días de oración y preparación que tuvo Cristo antes de iniciar su misión salvadora, ejemplo que nos ilustra de mejor manera lo que debe significar este tiempo.
¿Cuándo inicia la Cuaresma?
La Cuaresma cambia de fecha cada año, toda vez que la Pascua no tiene una fecha fija. La Pascua se celebra el primer domingo de luna llena de primavera, lo que significa que esta fecha depende del movimiento de la luna. Una vez que ya se tiene prevista la fecha de la Pascua, se hace la cuenta de los días hacia atrás y así se llega al inicio de la Cuaresma: Miércoles de Ceniza.
¿Por qué nos ponemos la ceniza el Miércoles de Ceniza?
En el pueblo judío, la ceniza significaba penitencia, arrepentimiento, e incluso, luto. De manera que el ponernos ceniza en la cabeza o en la frente es reconocer y expresar nuestro dolor por el pecado. Es decir, que la ceniza tiene un sentido penitencial.
Esto, además, nos recuerda el libro del profeta Jonás. Después de que él predicó a los pecadores, éstos se convirtieron, y para mostrar su arrepentimiento e implorar la misericordia de Dios, se pusieron ceniza en la cabeza.
La ceniza que se nos impone en la cabeza se obtiene de la quema de las palmas del Domingo de Ramos del año anterior.
¿Qué hacer durante la Cuaresma?
Es un tiempo especial de oración, reflexión y revisión de vida para descubrir qué tenemos que cambiar o mejorar. Pero también es un tiempo para ser más misericordiosos, y es que no basta dejar a un lado la maldad, sino hacer que la bondad supere la maldad.
En concreto, lo que hay que hacer es tratar de cumplir con las tres propuestas que nos hace la Iglesia: limosna, oración y ayuno. También hay que hacer obras de misericordia, tanto espirituales como corporales, para tratar de acrecentar nuestra cercanía con Jesús nuestro Señor.
Un día, Abraham llamó a su fiel
siervo Eliezer. Necesitaba que hiciera un trabajo muy importante. Debía salir
de la tierra de Canaán y encontrar una novia para su hijo Isaac. Abraham
entendía lo importante que era esa misión, pero confiaba en su siervo Eliezer.
¡Sabía que él era el hombre indicado para esa tarea!
Eliezer reunió diez camellos de
Abraham, junto con oro y todo lo que necesitaría para el viaje. No tenía idea
de cómo encontrar una novia para Isaac, pero confió en Dios y emprendió su
jornada.
Eliezer pronto llegó a
Mesopotamia, cerca de la ciudad de Nacor. Tenía que tomar una decisión: ¿debía
recorrer el lugar y buscar a la muchacha más hermosa de la ciudad o
encomendarle todo a Dios para que Él decidiera quien se casaría con Isaac?
El gran siervo Eliezer escogió
correctamente: decidió encomendárselo a Dios. Poco después, llegó a un pozo a
las afueras de la ciudad, donde empezó a orar:
—He aquí yo estoy junto a la
fuente de agua, y las hijas de los varones de esta ciudad salen por agua. Sea,
pues, que la doncella a quien yo dijere: Baja tu cántaro, te ruego, para que yo
beba, y ella respondiere: Bebe, y también daré de beber a tus camellos; que sea
ésta la que tú has destinado para tu siervo Isaac…
Eliezer oró para que la muchacha
elegida le ofreciera agua y, no solo a él, sino también a sus camellos.
En ese momento, mientras oraba,
una hermosa joven se acercó al pozo. Cuando llenó su cántaro, Eliezer corrió
hacia ella.
—Te ruego que me des a beber un
poco de agua de tu cántaro —le pidió Eliezer.
—Bebe, señor mío —contestó la
hermosa Rebeca.
Seguro Eliezer estaba sonriendo
mientras bebía del cántaro de Rebeca. ¿Era ella? ¿Había el Señor contestado su
oración tan rápido? Él sabía que, si ella era la elegida para Isaac, también
les ofrecería agua a los camellos.
Entonces ella dijo las palabras
correctas:
—También para tus camellos sacaré
agua, hasta que acaben de beber.
Eliezer se paró y observó a la
hermosa Rebeca mientras les dio de beber a los camellos hasta que se saciaron.
Dios había respondido su oración: ¡Él había enviado a Rebeca para que fuera la
novia de Isaac!
Eliezer quedó totalmente
convencido de que ella era la elegida, así que le explicó por qué estaba allí y
le contó todo respecto a Abraham y su hijo, Isaac.
Rebeca creyó todo lo que Eliezer
le dijo y confió en que él la cuidaría durante al viaje hacia su futuro esposo,
Isaac.
Debió ser un viaje emocionante
para la joven Rebeca. Eliezer debió contarle todo lo que sabía de Isaac y
asegurarle que era una gran persona y que sería un esposo maravilloso. Rebeca
se emocionaba cada vez más, ¡hasta que finalmente llegó el día en que lo vio
por primera vez!
Isaac había salido al campo cuando
sus ojos se encontraron. Fue amor a primera vista y todo gracias a que el
siervo fiel de Abraham, Eliezer, y Rebeca confiaron en Él. Esta es una historia
maravillosa que nos representa a nosotros hoy en día. Al igual que
Rebeca, debemos escuchar al mensajero (Jesucristo), creer lo que nos
dice y prepararnos para encontrarnos con Él
Podemos leer la historia de Rebeca
en el capítulo 24 de Génesis.
La parábola de la oveja perdida habla de un hombre que
tenía cien ovejas. Un día, una de esas ovejas se perdió. El hombre, al darse
cuenta, dejó a las otras 99 ovejas en las colinas y fue en busca de la oveja
perdida. El hombre representa a Dios, y nosotros somos las ovejas. A los ojos
de Dios, somos como ovejas valiosas y amadas por su pastor, y él desea que todos
seamos parte de su rebaño.
La enseñanza central de la parábola es el profundo amor
que Dios tiene por cada ser humano. De la misma forma en la que el hombre salió
en busca de la oveja descarriada, Dios anda buscando a los que se desvían de su
camino.
Encontramos el texto de esta parábola en Mateo 18:12-14 y
en Lucas 15:3-7. Aunque la parábola es básicamente la misma en esos dos textos,
la oveja perdida en Mateo parece referirse a un cristiano que se desvía
momentáneamente del camino del Señor. En Lucas, la oveja perdida parece ser
alguien que se arrepiente de sus pecados y decide seguir al Señor.
La parábola en Mateo 18, 12-14
12 ¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una
de ellas se pierde, ¿no deja las otras noventa y nueve y va por los montes a
buscar la que se ha perdido? 13 Si llega a encontrarla, de cierto les digo que
se regocijará más por aquélla, que por las noventa y nueve que no se perdieron.
14 Del mismo modo, el Padre de ustedes, que está en los cielos, no quiere que
se pierda ninguno de estos pequeños. (Mateo 18, 12-14)
Dios valora a cada persona, niños, adultos, jóvenes,
ancianos: todos somos importantes para él. Dios es el pastor amoroso que cuida
de sus ovejas y cuida de cada una individualmente. Si una se desvía, no la
ignora, sino que va tras ella hasta que logra traerla nuevamente al redil.
Así mismo, Dios desea que valoremos a cada persona y que
nos interesemos en buscar a los que se desvían del camino del Señor. Una vez
regresan al redil, debemos regocijarnos y tratarlos con cuidado y amor.